martes, 22 de septiembre de 2015

Bla, bli, blu.

   Le he dado muchas vueltas a este tema y... es un tema frágil y polémico, lo sé. Pero, justo por eso, creo que merece la pena.
   Este Martes (día quince de Septiembre), se llevó a cabo la famosa "fiesta" llamada 'El toro de la Vega'. Dicha fiesta no duró mucho, veinte minutos aproximadamente. En el periódico 'EL PAÍS' hay unas líneas que dicen así: Un joven de 21 años, Francisco Alcalá (alias, Cachobo), le ha dado el golpe "definitivo". Pero el jurado ha declarado nula la muerte del animal por incumplimiento del propio reglamento del torneo, que ha quedado sin vencedor (si a eso se le puede llamar vencedor) y se ha desarrollado inmerso en una enorme tensión. Los animalistas y los defensores de la "fiesta" se han enfrentado en la calle durante horas: con insultos, gritos, pancartas y golpes.
   Bien, pues... Estas personas (bueno que diga... estos MONSTRUOS), ya no solo ven a un pobre toro ahogarse en su propia sangre y aplaudirlo, no. ¡Ahora también llevan sus propias lanzas! Coincido totalmente con mi propio padre en la idea de que esto ya no es una tradición, es una guerra, ¡una matanza! Que los toreen un poco no me importa tanto, es aceptable dentro de lo que cabe. Pero matarlos y hacerlos correr, hasta agotarlos, mientras el pobre animal se va desangrando y se le crean hemorragias internas... ¡No señor, eso no! ¿Qué es lo siguiente, eh? Dime, ¿qué nos diferencia ahora de los animales? ¡¿Que después de cagar, nosotros, nos limpiamos?!
   Humanicemos un poco el asunto. Supongamos que en vez de a un toro, te están maltratando y torturando a ti. Te sientes asustado, atacado y cansado... Pero aún así, te tiran del rabo para que te muevas, te torean y cuando te tienen en el momento "perfecto", te clavan banderillas, una a una, hasta que entran en contacto con tu columna y vertebras, lo que causa más dolor, más heridas y menos movilidad. Entonces, cuando ya se han cansado de ti y de su "juego", deciden sacrificarte después de haber estado todo el tiempo torturándote.
   Bien, estás en la fase final y tu único deseo es que quieres morir; te ahogas en tus propias lágrimas hasta tal punto que te cuesta respirar y, además, tienes una hemorragia interna en el pulmón izquierdo. La sangre se derrama por tu boca, todo se empeora más... Quieres que acaben ya con tu sufrimiento, sufrimiento que (esos asesinos) esas personas te han causado. Pero para tu pesar, llega un hombre no especializado con un hacha e intenta separarte la cabeza del cuerpo para que te mueras del todo... Pero, como no, hay un inconveniente. El chico no es experto, no tiene suficiente fuerza para dar un golpe seco y, a parte, el hacha no es lo suficientemente grande. Te dan, mínimo, veinte hachazos más, hasta que tu cuerpo, automáticamente, se desmaya a causa de tanto dolor y sufrimiento que estás sufriendo, dado que tu cuerpo y tu mente sufren un shock, no aguantaban más. Y así es como mueres, al fin.

   ¿Y ahora, qué? ¿Te encantaría que te hiciesen eso a ti, verdad? Ah, ¿no? ¡Pero si es tu diversión! Sacrifícate por los demás... asesino

7 comentarios:

  1. Em pareix molt interessant que utilitzes aquest bloc per a posar les teues reflexions a banda de posar els treballs de física i química. Em pareix una gran entrada la que has fet.

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  2. Muy bien,Lydia. Estupenda reflexión. Y muy madura. Enhorabuena!!!.

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    1. Muchísimas gracias, Teresa. Significa mucho para mí, de verdad ^^

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  3. Me declaro fan tuya; sinceramente me parece genial que no apoyes estas matanzas y además esta tortura que les someten a los animales; me alegra que haya gente así. Un beso.

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    1. Oowww😍, muchísimas gracias, me alegra que tú también tengas este pensamiento. Un beso! ^^

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  4. Muy buena reflexión, Lidia, una descripción muy dura para hacer pensar. Sigue así!

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