Algo extra.
Hum... ¿de qué podría hablar esta vez...? He hablado de tantas cosas, manchando de lápiz los puros y limpios papeles...
Recuerdo que tenía casi una docena de cosas escritas en mi ordenador, todo escrito con tanta ilusión. Y, bueno, por actualizar el Windows, se borró. Tantas cosas había escrito, tantas ganas había puesto, tanto amaba esas letras... y orgullosa que estaba de ellas. Y ahora, ya nada, ni siquiera lo recuerdo.
¿Qué puedo decir? Mis pensamientos están en mi guitarra, (y no, no es un intento de metáfora, están dentro, de verdad.) acompañando a la madera y las cuerdas. Quizás, cuando vuelva a rebuscar allí, en busca de mis pensamientos, resuenen melodías que se formaron dentro, mientras esperaban, guardadas... ¡Sería hermoso abrir un papel y que dijera que se alegra de verte, que has crecido, que has cambiado mucho y que no te reconoce. Que solo le suenan tus ojos brillantes, llenos de felicidad y el ritmo que siempre ha tenido tu corazón, desde que le diste vida. Tu corazón... esa pequeña gran cosa que sin él no podríamos vivir, la víctima de tus insultos cuando sientes algo que no debes o no puedes corresponder.
Pero yo no vengo a hablar de sentimientos, vengo a hablar de melodías, de esa melodía que suena en nuestra cabeza de vez en cuando. Canciones, pensamientos, imágenes... y al fin y al cabo creo que eso es lo que somos... una melodía constante. Latidos, presión sanguínea, respiración ¡o incluso cuando te pitan los oídos! SOMOS UNA MELODÍA CONSTANTE.
No hay comentarios:
Publicar un comentario