Se volvió a encontrar con él, con sus ojos brillantes, con su forma de ser tan amablemente descarado. Pero ella ya no era la misma. Su corazón se había cerrado un poco más, su mente se había abierto casi del todo, sus palabras eran más cortantes y sus ojos más fríos. Pero él, él abría tiernamente su corazón, le sonreía a su mentalidad abierta, amortiguaba sus palabras cortantes y derretía el hielo que se había instalado en sus ojos con la ternura de los suyos.
Aún así ella no se dejaba querer, sabía que eso no saldría bien. La forma en la que él la abrazaba solo lo empeoraba todo. Y es que hace un tiempo ella había sentido tanto por él... pero él nunca supo apreciarlo, no veía lo perdida que ella se hallaba en sus ojos oscuros ¡y ella no podía ocultarlo más!
Así fue como ella reprimió lo que sentía por él y es por eso que cuando se encuentran alguna vez ella se vuelve más distante. Las heridas que le dejó tan silenciosamente, como si no se diera cuenta, se abren cada vez que aparece.
¿Sabéis qué es lo peor? Que "ella" era yo.
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