Veía cómo la oportunidad se esfumaba. Se escurría entre mis dedos como Flúor: quemando, corroyendo y oxidando mi piel; desaparecía de mi boca como un suspiro cargado de polvo de Berilio y dolió como si de inhalar Radón se tratara.
Tan veloz como la luz, ¡tan fugaz! Rápida como ninguna me abandonó la valentía y sentía que ya no volvería...
Solo quería tomar las riendas de mí misma y decirle lo que tanto tiempo he ocultado. Sus ojos, su risa, su sonrisa, ¡todo en él me enloquecía! La forma en la que se sorprendía o cuando estaba en silencio, cuando gritaba a voces. Y aún así le dejé marchar sin contarle lo que no me dejaba dormir por las noches, lo que me mantenía inquieta.
Le vi marchar y con él mi oportunidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario