martes, 26 de julio de 2016

Tan fugaz.

   Veía cómo la oportunidad se esfumaba. Se escurría entre mis dedos como Flúor: quemando, corroyendo y oxidando mi piel; desaparecía de mi boca como un suspiro cargado de polvo de Berilio y dolió como si de inhalar Radón se tratara.
   Tan veloz como la luz, ¡tan fugaz! Rápida como ninguna me abandonó la valentía y sentía que ya no volvería...
   Solo quería tomar las riendas de mí misma y decirle lo que tanto tiempo he ocultado. Sus ojos, su risa, su sonrisa, ¡todo en él me enloquecía! La forma en la que se sorprendía o cuando estaba en silencio, cuando gritaba a voces. Y aún así le dejé marchar sin contarle lo que no me dejaba dormir por las noches, lo que me mantenía inquieta.
   Le vi marchar y con él mi oportunidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario