Greetings.
Tras haber pasado unos minutos de vergüenza ajena, reírme un tanto y recordar que la vergüenza ajena y propia es un constructo social, así como la importancia de abrazar a tu niña interior y alegrarte de su camino, que es el tuyo... Me he visto en la obligación moral de escribir una entrada nueva para poder decirle a mi yo pasada lo mucho que le amo y lo agradecida que estoy de ella, de cómo era, de cómo soy y de cómo seré.
No voy a negar que me han entrado ganas de volver a escribir y seguramente de vez en cuando lo haga, hasta que olvide nuevamente que esta página existe y pasen cinco años (o más) hasta que nos volvamos a encontrar.
Voy a recalcar que he recordado que este espacio tan maravilloso existía gracias a un profesor (Aitor, si ves esto: eres un cielo, muchas gracias por leerme y comentármelo en clase, me hizo muchísima ilusión).
Dicho esto, nos vemos más pronto que tarde. Un abrazo, Lydia (o Titilo).
No hay comentarios:
Publicar un comentario