Le quiero. Lo sé desde el minuto cero. Le vi por primera vez pasando a mi lado por el largo pasillo y cuando estuvo a centímetros de mí, caminando hacia su destino, me recorrió un escalofrío que me hizo irradiar calor, como si navegase magma entre mis venas.
Me golpeó con su mazo cupido.
Y no sé qué es lo que hacemos mal o lo que no hacemos directamente, mas le veo y ya me sale la sonrisa sola, se me endulzan los ojos, se visten de rosa mis mejillas.... Sonríe y mi boca dibuja una sonrisa aún más amplia, casi infinita. Me vuelvo incierta.
Simplemente observarle ya me llena de inspiración, las letras se escriben sin ayuda, las páginas se llenan solas.
Pero hay algo, los pequeños detalles como que venga y me bese en la frente, que me pellizque la nariz, que me acaricie la mejilla, que derrita mis ojos con la ternura de los suyos... Detalles que escasean o que ni llegan.
Y a veces rabio por dentro, se me quiebra la mente y la recompongo con ilusiones, se me empequeñece el corazón y la niña que hay dentro de éste llora, en vano porque sus gritos son acallados por su mudez.
Rinconcito de pensar entre otros millones de internet. Suele ser cursi, pero hay otras cosas. Vale la pena. ;)
domingo, 12 de noviembre de 2017
domingo, 22 de enero de 2017
Navidad.
¿Por qué tantos sentimientos falsos? Tantas mentiras emocionales acaban conmigo, Navidad. ¿Qué te ha pasado? Antes creía que esta fiesta era bonita, que eran momentos para estar con la familia riendo, brindando, compartiendo historias. Pero en estos últimos años me he dado cuenta de que nunca fue como creía. Se repiten las mismas historias, ya no hay nuevas; las mismas canciones, las mismas frases, el mismo brindis. Así solo siento que por mucho que pasen los años no avanzo en la "línea judeocristiana" y diría que cada año hay más consumismo si no fuera porque cuando era pequeña ya era así. Catálogos sexistas con cosas distintas para niños o niñas, anuncios que parecen engañosos (diría que lo son, pero nos avisan con la letra pequeña; los que caemos como tontos somos nosotros).
A esta época del año la he llamado "el día cortés". ¿Y por qué? Porque solo felicitamos a la gente por educación, porque es un día bonito. Me pregunto en qué pensarán esas cabezas llenas de palabras vacías de afecto. "Vaya, hace meses que no hablo con esta persona y parecen siglos, hemos perdido el contacto totalmente y parece que ni se acuerda de mí... ¡voy a conseguir su número solo para felicitarle!". Me imagino la escena el día de la cena, suenan las campanas y en vez de abrazar y besar a sus familiares tienen listo el "copia y pega" o el grupo de "difusión" para enviar un mensaje de feliz año nuevo a todas esas personas que no habían cruzado su cabeza hasta hace dos minutos. Siento si soy muy bruta, pero la cortesía y educación en este aspecto para mí es lo mismo que la falsedad. Cabezas huecas vomitando los mismos diálogos y sentimientos inexistentes ocupan las calles, los hogares, las charlas grupales, la radio, la televisión: anuncios que solo buscan hacer daño y que te acuerdes de escenas tristes de tu vida o, por otro lado, te hacen llegar al clímax de la felicidad rememorando situaciones.
Juegan con nosotros y creemos tener el control. "Voy a darle cinco euros a este pobre hombre, ¡es Navidad!" Claro, no le des los otros 364 días que le ves en la calle y giras la cara.
No me felicitéis más, por favor. Para mí es otro día más, solo que lleno de "no practicantes".
A esta época del año la he llamado "el día cortés". ¿Y por qué? Porque solo felicitamos a la gente por educación, porque es un día bonito. Me pregunto en qué pensarán esas cabezas llenas de palabras vacías de afecto. "Vaya, hace meses que no hablo con esta persona y parecen siglos, hemos perdido el contacto totalmente y parece que ni se acuerda de mí... ¡voy a conseguir su número solo para felicitarle!". Me imagino la escena el día de la cena, suenan las campanas y en vez de abrazar y besar a sus familiares tienen listo el "copia y pega" o el grupo de "difusión" para enviar un mensaje de feliz año nuevo a todas esas personas que no habían cruzado su cabeza hasta hace dos minutos. Siento si soy muy bruta, pero la cortesía y educación en este aspecto para mí es lo mismo que la falsedad. Cabezas huecas vomitando los mismos diálogos y sentimientos inexistentes ocupan las calles, los hogares, las charlas grupales, la radio, la televisión: anuncios que solo buscan hacer daño y que te acuerdes de escenas tristes de tu vida o, por otro lado, te hacen llegar al clímax de la felicidad rememorando situaciones.
Juegan con nosotros y creemos tener el control. "Voy a darle cinco euros a este pobre hombre, ¡es Navidad!" Claro, no le des los otros 364 días que le ves en la calle y giras la cara.
No me felicitéis más, por favor. Para mí es otro día más, solo que lleno de "no practicantes".
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