miércoles, 21 de diciembre de 2022

Has de ser vulnerable, amor mío

Has de ser vulnerable.


No le tengas miedo a las personas, no hay nada que temer.

Vemos en los demás aquello que nosotros mismos poseemos... Donde se posen tus ojos, donde estos descansen, hallarás.

Si caminamos con miedo por la vida, todo a nuestro alrededor parecerán ser amenazas. Situaciones, personas que nos podrían herir.

Tú sabes que en tu corazón hay bondad, ¿por qué en el de la otra persona no debería de haberla? ¿A caso por ser ellas más transparentes con lo que sienten, son malvadas?

Debemos acercarnos a las personas con el corazón en la mano, sabiendo que al tener este tan a la vista y desprotegido podría ser apuñalado... O podría ser besado, acariciado, abrazado y defendido.


No somos más que un reflejo del prójimo, somos proyecciones sobre proyecciones. Somos espejos y espejismos de lo que somos y querríamos ser, constantemente, unos de otros.

¿Qué he de hacer para que entiendas que para poder exigir respeto no has de respetar? Sinó que por respetar se te otorgará respeto infinito. Has de dar sin esperar nada a cambio y es entonces cuando vendrá como una oleada, abrumadora, abundante.

No es valía ni compañía ni mucho menos comprensión lo que encuentras en los demás, es a ti. A ti te encuentras en ellos. En su amor descubres el tuyo. En su compasión encuentras la tuya. A través de sus ojos ves el mundo y te ves a ti, igual hacen los demás contigo.


Es de suma importancia que entendamos que debemos no necesitar a los demás para poder ofrecernos a nosotras mismas un lugar en el mundo, pero para que ese lugar en el mundo tenga sentido has de compartir y vivir con los otros,


de nuevo,


con el corazón a vista de todo el mundo.


Solo sintiendo todo (y a todos) vulnerables es donde hallaremos la verdadera fortaleza.

lunes, 19 de diciembre de 2022

Qué alegría verte.

 Greetings.


Tras haber pasado unos minutos de vergüenza ajena, reírme un tanto y recordar que la vergüenza ajena y propia es un constructo social, así como la importancia de abrazar a tu niña interior y alegrarte de su camino, que es el tuyo... Me he visto en la obligación moral de escribir una entrada nueva para poder decirle a mi yo pasada lo mucho que le amo y lo agradecida que estoy de ella, de cómo era, de cómo soy y de cómo seré.

No voy a negar que me han entrado ganas de volver a escribir y seguramente de vez en cuando lo haga, hasta que olvide nuevamente que esta página existe y pasen cinco años (o más) hasta que nos volvamos a encontrar.

Voy a recalcar que he recordado que este espacio tan maravilloso existía gracias a un profesor (Aitor, si ves esto: eres un cielo, muchas gracias por leerme y comentármelo en clase, me hizo muchísima ilusión).

Dicho esto, nos vemos más pronto que tarde. Un abrazo, Lydia (o Titilo).